Normas de convivencia

Las normas de convivencia son una parte esencial para nuestra coexistencia con los demás seres humanos, y es que sin una serie de deberes, derechos, obligaciones y prohibiciones resulta imposible lograr una armonía entre los individuos que componen una familia, una pareja, las personas que conviven en un determinado contexto como la escuela o el trabajo, y por supuesto como sociedad en general.

Pero, ¿qué son las normas de convivencia exactamente? Son reglas de conducta determinadas que cambian según el contexto y las personas con las que nos encontremos, que tienen el objetivo de reducir los conflictos entre las personas al mínimo y lograr una concordia tal que permita lograr de manera individual y colectiva todos esos deseos y objetivos que tienen las sociedades, a saber, la libertad, la justicia, la salud, etc.

Normas de convivencia: todos los tipos

Por lo tanto las normas de convivencia se dedican a proteger todo aquello que es importante para nosotros, y al mismo tiempo nos proporcionan guías para que respetemos y protejamos también lo de los demás. Esto no incluye sólo prohibiciones, sino que además propone una serie de medidas a tomar con aquellos que incumplan las reglas y por lo tanto perjudique a los demás seres humanos con los de conviven. Entre las normas de convivencia más esenciales tenemos las de mantener un comportamiento adecuado, respetuoso y tolerante, mantener los lugares que utilizamos limpios y en buen estado, seguir las instrucciones de señalización, mantener una correcta higiene personal, no agredir a ninguna persona verbal o físicamente, etc. En caso de no cumplir las normas, nos arriesgamos a ser censurados o rechazados por los demás miembros del grupo de convivencia, e incluso castigados por la autoridad pertinente.

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Aunque existen ámbitos muy diferentes en la aplicación de estas normas, sin duda las que más aplicamos en nuestro día a día por lo genéricas que son y porque se refieren a casi cualquier persona con la que tengamos un mínimo contacto, son las de convivencia social. Estas normas nos ayudan a conseguir una conciliación entre muy diferentes tipos de personas con religiones, sexos, razas o maneras de pensar distintas, por lo que requieren un alto grado de respeto y consideración. Todos los individuos que pertenecer a la sociedad tienen derecho a recibir un trato igualitario, y tener por ello los mismos derechos y deberes, y existen una serie de estrategias que favorecen que la convivencia social se lleve a cabo con éxito, entre las que están: la tolerancia y el respeto a la diversidad, la participación en los cambios y creación de normas de convivencia social, la reconciliación y mediación en los conflictos, la corresponsabilidad con lo que ocurre a nuestro alrededor, la solidaridad y la organización como clave para lograr la fuerza para defender los valores sociales de convivencia.

Pero también existen otros ámbitos de convivencia que son vitales para cualquier ser humano, y probablemente el más significativo de todos ellos es el de las normas de convivencia familiar. Como el resto de normas de este tipo, son necesarias para mantener la familia unida y en armonía, y ayudan a padres e hijos a tener muy claros sus derechos, obligaciones y posibles castigos, lo que evitará que los conflictos se vuelvan un lastre para la convivencia de todos los miembros de la casa. Estas normas se deben hacer ver como algo positivo, como un incentivo para que todos en la familia consigan una vida equilibrada y exitosa según su el rol de cada uno. Por supuesto se debe intentar en lo posible que las normas sean muy sencillas y justas, ya que de lo contrario no serán efectivas.

Por último, un lugar en el que las normas de convivencia son indispensables y en las que es muy importante que se respeten por parte de todos, es el de la escuela. Las normas de convivencia en el aula se aprenden desde edades muy tempranas y se puede decir que es la primera vez que se aprenderán varias normas para coexistir en la pequeña sociedad de los alumnos y personal docente. Gracias ellas se pueden evitar o solucionar los conflictos que puedan existir en la confrontación entre las personas y castigar a aquellos que no quieran respetarlas, ya que al no hacerlo están perjudicando a todas las personas de su alrededor. Entre las normas de convivencia en la escuela más usuales de este ámbito están la puntualidad, el respeto a la autoridad del equipo docente, el respeto de alumnos a profesores y viceversa, el correcto comportamiento y silencio tanto en las lecciones como en los exámenes, la prohibición total de violencia verbal o física entre los alumnos, etc. Gracias al cumplimiento de las mismas lograremos que algo tan vital para el mundo como la educación de los más jóvenes se lleve a cabo con éxito y en un ambiente de concordia y bienestar.

En conclusión, podríamos afirmar sin ningún tipo de duda que a lo largo de la historia de la humanidad las sociedades han ido avanzando para convertirse en lugares mejores en los que vivir y desarrollarse, gracias al establecimiento de conceptos tan básicos para la vida como son las normas de convivencia social, las cuáles, muchos de nosotros tenemos interiorizadas aunque no nos demos cuenta de ello, ya que son esas normas que nos ayudan a respetar a nuestros semejantes, y a desarrollar una educación que se transmite de persona a persona, y de generación en generación.

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